EL JARDÍN JAPONÉS
DE ROCAS
Déjese guiar por el jardín
Hay una cierta calma que se siente cuando uno contempla un jardín
japonés bien distribuido. Mientras resulta difícil
definir algún elemento en particular como la fuente de esta
influencia pacífica, yo sugeriría que es la apariencia
sólida y anclada que proveen las piedras lo que en su mayor
parte produce dicha paz. Esto no debe ser motivo de sorpresa ya
que el jardinero japonés utiliza rocas como “huesos”
del jardín, y las plantas son los adornos.
El jardín más visitado en Japón es enteramente
compuesto de rocas, el Ryoan-ji. Lo único viviente
en él es el musgo que sale de entre las rocas. Este es el
epitoma de rocas en el jardín japonés. Pero cuando
tratamos de recrear esa apariencia en nuestro jardín por
lo general nos decepcionamos con los resultados. Nos encontramos
incapaces de duplicar ese sentimiento sereno y pacífico;
nuestras agrupaciones de piedras parecen no unidas entre sí
y desordenadas. El espíritu del jardín japonés
parece elusivo.
Las reglas básicas
Las reglas para colocar piedras en el jardín son antiguas
y muchas. No es sorpresivo que nosotros como americanos modernos
no estemos en contacto con las sutilezas de una forma de arte de
dos mil años de antigüedad. Pero eso no significa que
no podamos aprender esas habilidades. El verdadero espíritu
del jardín japonés, como tantas de las facetas de
las artes Zen, yace en las reglas y observancias rituales de la
vida japonesa. Simplemente aprendiendo algunas de las reglas que
se aplican a la colocación de piedras y algunas de las formas
más comunes podemos obtener un jardín que nos transmita
el sentimiento de serenidad. Miremos algunos conceptos básicos…
Era Nara
La primera agrupación de rocas que aparece en el jardín
japonés fue el shumisen. Esta agrupación fue (como
lo son tantas cosas en la jardinería japonesa) una representación
simbólica, en este caso de la montaña legendaria al
centro del universo. Buda habita en la principal piedra y sus discípulos
en las piedras que lo rodean. Este es un grupo muy antiguo que se
usó en el periodo Nara (645-781 después de C.). No
se usa más.
Era Heian
Durante el periodo Heian (781-1185 después de C.) la antigua
leyenda china de las Islas de la Eterna Juventud empezó a
encontrar su camino hacia las lagunas de los ricos. Este grupo lo
comprende una isla principal (Horai) y tres islas más pequeñas
(Hojo, Eishu y Koryo). Todas son piedras altas verticales ya que
representan la alcanzable morada de los inmortales.
Este grupo tienen una apariencia muy china y muestra la fuerte
influencia todavía ejercida por ese país. Mientras
el shumisen es todavía evidente, vemos una nueva representación
de Buda en las Piedras de Tres Dioses. Esta es una expresión
mucho más japonesa de la deidad, con muchos diferentes nombres
para la agrupación, dependiendo del uso específico.
Agrupaciones japonesas clásicas de piedras
Para nuestros propósitos las podemos dividir así:
- Piedra Buda (Mida buhtsu), piedra macho
- Piedra Diosa (Kwannon), piedra hembra
- Piedra Niño (Seishi).
Esta es la agrupación de piedras más clásica
en la jardinería japonesa y sobre la cual me apoyo mucho
para el diseño. Este es el grupo de piedras alrededor del
cual se centran los otros grupos por lo general, frecuentemente
en la posición de piedra Guardián.
Jardines de rocas de templos
Mientras nos movemos dentro de los periodos Kamakura y Muromachi
(1186-1573 después de C.) llegamos a lo que fue realmente
la cúspide de la piedra natural en jardín. Los Tres
Dioses se volvieron mucho más importantes, así como
los jardines de templos se volvieron el tipo de jardín más
predominante.
Hubo un movimiento para imitar el estilo Sung – popular en
la época - de las pinturas monocromáticas, y el estilo
de colina y laguna de jardín se volvió más
formalizado para acomodarse al cambio. Otro desarrollo de este periodo
fue las islas Grulla y Tortuga. Estas bestias se ganaron un enfoque
mítico de símbolos de longevidad y los dos juntos
simbolizan existencia larga y feliz. Estos grupos deben ser colocados
en agua (o un facsímile razonable).
Otra característica de los jardines de templo fue las piedras
de santos budistas (butsubosatsu). Este es un grupo muy complejo
que es mejor dejarlo dentro de los jardines de templo (como lo es
en Japón), pero lo he incluido aquí para mostrar simplemente
cuán complicada puede ser la colocación de piedras.
Sólo los más altos niveles del clero budista estaban
calificados para construir e interpretar estos jardines.
Más allá del jardín de templo
Los periodos posteriores no añadieron mucho a la paleta
de grupos de piedra. El periodo Momoyama se afanó en el uso
de piedra cortada para puentes y pasajes, un uso mayor de ornamentación
y una separación de la apariencia natural de los periodos
anteriores. Mientras el periodo siguiente, Edo, trajo de vuelta
algunos de los estilos antiguos todavía había una
tendencia hacia la ornamentación como el enfoque central
del jardín.
Estas agrupaciones son más formales y no son representativas
de la mayoría de piedras colocadas en el jardín, pero
son frecuentemente los elementos centrales de un jardín y
amarran el resto. Ahora, veamos las formas de piedras más
básicas y su colocación en el jardín.
Cinco tipos básicos de piedras
Hay cinco tipos básicos de piedras usados en la jardinería
japonesa de rocas. Son usadas en miles de combinaciones diferentes,
pero con el entendimiento de estos tipos y algún uso común,
podemos encontrar las adecuadas para nuestro jardín.
Uno: Piedra del Alma
A la primera que miraremos es a la Piedra Baja Vertical, también
conocida como la Piedra del Alma (Reishoseki). Es una piedra orientada
verticalmente con una base ancha y la parte de arriba más
estrecha. Es una roca muy predominante en el paisaje; la Piedra
Guardián (Shu go seki) es usualmente una baja vertical.
Dos: Piedra del Cuerpo
La siguiente piedra que discutiremos es la Alta Vertical, o Piedra
del Cuerpo (Taidoseki). Es otra piedra derecha que usualmente simboliza
una persona o dios. La base es sólo un poco más grande
que la parte de arriba. Es una piedra que debe colocarse con sumo
cuidado ya que es la piedra más alta en el grupo y es la
principal en determinar el flujo del jardín. Generalmente
esta piedra se coloca atrás y NUNCA al frente.
Tres: Piedra del Corazón
La piedra plana, o Piedra del Corazón (Shintaiseki), es una
más útil. Es, como implica el nombre, una piedra plana
a manera de una gradita. En un arreglo complejo es generalmente
usada como el elemento central que da armonía y en arreglos
más simples se presta al valioso propósito de armonizar
las piedras verticales con las líneas horizontales de tierra
y agua. La Piedra de Adoración, o Rei hai seki, siempre es
una piedra plana.
Cuatro: Piedra de Ramas
La Piedra Arqueada es usualmente llamada la Piedra
de Ramas (Shigyoseki) y corresponde a los brazos.
Esta piedra es la excepción a la regla ya que tiene la parte
de arriba más ancha que la base. Esta es una piedra muy difícil
de seleccionar correctamente; si la parte de arriba es muy grande
la roca se mira inestable y el arco imparte una energía de
barrido que debe ser cuidadosamente equilibrada para que funcione
en el jardín. Con eso dicho, esta es una piedra extremadamente
útil ya que se utiliza para amarrar las dos piedras horizontales
a las dos verticales, así como traza la unión del
grupo de piedras con las ramas de los árboles.
Cinco: Piedra de Buey
Nuestra piedra final es la Reclinada o Piedra de Buey (Kikyakuseki).
En altura, estas varían entre la piedra plana y la arqueada
pero nunca tan bajas como la primera ni tan alta como la última.
Una punta de la piedra es más alta que la otra. Esta es una
piedra bien entonada que se coloca en primer plano para unificar
las otras piedras y debe ser colocada cuidadosamente.
Estas piedras básicas se usan en cualquier número
de combinaciones y usualmente con las piedras “para botarse”,
las más pequeñas que no encajan en definiciones formales.
Dos y tres grupos de piedras son la norma y pueden combinarse juntos
para crear puntos focales más grandes. Hay cinco grupos de
piedras que son usualmente el punto de mayor enfoque del jardín,
generalmente en la posición de la piedra Guardián;
este es un grupo muy poderoso y necesita un cuidadoso equilibrio.
Manténgase atento a esto
Hemos visto las piedras y las combinaciones que debemos usar para
desarrollar el verdadero espíritu del jardín japonés.
Ahora, veamos las cosas que debemos evitar para mantener una apariencia
auténtica.
Debemos evitar las Tres Piedras Malas. Ellas son:
- La Piedra Enferma (con la parte de arriba podrida o deformada)
- La Piedra Muerta (una piedra que es de obvio uso vertical usada
como horizontal, o vice versa, como levantar un cadáver),
y
- La Piedra Indigente (una que no esté relacionada con
otras piedras en el jardín).
Nunca debemos colocar una piedra de tal manera que su línea
axial quede en ángulos derechos a cualquier edificio cercano.
Esto se conoce como “cortando la hilera” y es el peor
escenario en una vena feng shui. Nunca debe colocar una piedra más
arriba que los aleros de la casa, por la misma razón.
Nunca debe poner piedras que obviamente han sido cortadas o quebradas.
Repito, la piedra guardián debe ser vertical y la piedra
de adoración debe ser plana. Nunca debe usar piedras con
la parte de arriba más grande que la base; la piedra arqueada
es la obvia excepción a la regla. No ponga rocas grandes
cerca de una baranda o porche (otro arreglo de “mala vibra”).
He incluido algunas leyes de las antiguas distribuciones de piedras
que siento tienen mérito de diseño; muchas de las
reglas tienen poco o nada de trascendencia al menos que crea en
animismo o espíritus malignos. Si estas reglas tienen algún
significado para usted le sugiero obtener una copia del Sakuteiki,
conocido como el Libro del Jardín.
Resumiendo, simplemente sea lo más refinado posible cuando
ponga las piedras. Use el mínimo de rocas para lograr el
efecto que busca, teniendo en mente el flujo del jardín.
Yo generalmente determino la ubicación de las rocas antes
que la de las plantas, pero si sé que estaré usando
un árbol o varios en un jardín, tomaré eso
en consideración cuando ponga piedras.
Siento que la regla más importante de la colocación
de piedras es la Regla de Separación. Las piedras de barrancos
deben ser colocadas como barrancos y las de agua deben ponerse cerca
del agua. Esta regla define usar una roca con el espíritu
adecuado para su locación. Siga esto y le irá bien.
Piedras para graditas en el jardín japonés de roca
Cuando ponga piedritas como graditas deben estar entre una y tres
pulgadas sobre el suelo, sin embargo deben estar sólidas
de abajo, como arraigadas al suelo. Pueden ser puestas en líneas
rectas, hacia un lado para el pie derecho y para el izquierdo (conocido
como chidori o chorlito, el camino que dejan tras de sí los
pájaros), o pueden agruparse en dos, tres, cuatros o cincos
(y de allí cualquier combinación).
Las combinaciones más comunes son arreglos de dos y tres,
útiles en espacios más pequeños y el de tres-cuatro.
Cualquier combinación es posible, sólo mantenga en
mente el flujo del jardín.
El pasaje es simbólico del camino por la vida, e incluso
piedras específicas en el pasaje pueden tener significado.
- Una piedra mucho más ancha puesta en el camino nos dice
que hay que poner dos pies aquí, obligándonos a
parar para dar un vistazo. Dos piedras para poner el pie siempre
se encuentran en entradas y en uniones de pasajes.
- Piedras para alfombra son la excepción a la regla respecto
a las piedras cortadas. Largas secciones de camino pueden ser
enteramente piedra cortada rectangularmente. A mi personalmente
me gustan dos, puestas lado a lado, comprendiendo por sí
mismas una sección de camino. Estas se llaman piedras Tarjetas
de Poemas ya que se asemejan a los poemas doblados colgados de
los cerezos en primavera. (Muy efectivos cerca de árboles
por esa razón).
Simplemente recuerde el flujo del jardín y todas las demás
colocaciones de piedras van a caer en su lugar.
Hemos adquirido mucha información aquí. Esperar retener
todo es probablemente irreal, e incluso si pudiéramos, el
paisaje resultante sería probablemente serio o forzado.
Empecé esto afirmando que siguiendo las reglas podríamos
obtener un jardín con apariencia japonesa, y es verdad. Pero
el jardín verdaderamente exitoso será el que el diseñador
haya logrado siguiendo el flujo del espacio y haya buscado las piedras
correctas y adecuadas para el jardín.
Como punto final, les doy mi primera ley de jardinería:
“Que el jardín sea su guía”.
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